LOS PERROS DE GUERRA

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AL FRENTE DE LAS TROPAS DE COMBATE DE AMÉRICA, los perros de guerra y sus manejadores abren camino en los campos de batalla más peligrosos de la tierra.

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       Aquí te presentamos la historia del Marín José Armenta; en su casa de campaña, una noche antes de volar por los aires de Afganistán. Él bromea con Mulrooney y Berry y el médico, al que los chicos  lo han apodado “Cristo” luego alimenta y da agua a su perro, Zenit es un Pastor Alemán de capa sable (El color de la capa del pelo de Zenit vuelve loco al operador de la radio) Luego sale con Zenit afuera, a la luz menguante del polvoriento desierto, otro mundo para entrenar.

Son felices, José le dice a Zenit que se siente, el perro lo hace obedientemente, le ordena esperar para trotar 50 yardas abajo y esconde un juguete de goma, un Kong, en una pared de barro, cubriéndola con tierra. A la orden de José, Zenit corre desatado hacia adelante en busca de ella, meneando la cola. La voz de comando dog of war 6los reúne para la acción precisa del perro, siempre concentrado en encontrar el objeto. Mañana, en la patrulla, el objetivo no será encontrar un juguete, sino un AEI (un Artefacto Explosivo Improvisado) o una de las armas más brutalmente eficaces de los Talibanes contra las tropas Estadounidenses, aquí en lo que muchos consideran la provincia más peligrosa, en uno de los países más peligrosos del mundo. Y ningún perro puede encontrar siempre todas las bombas.

En los últimos tres meses, José está estacionado en la patrulla de la base Alcaraz, en la orilla de un pueblo llamado Sangin en la Provincia, de Helmand, sin “encontrar” a pesar de su optimismo (pues el hombre siempre tiene un sonrisa encantadora) la falta de hallazgos está empezando a envolverlo casi tanto como el calor de 100 grados, que se siente aún más caliente que 75 libras de engranajes sobre uno. Como Marín manejador de perro, José es un perpetuo forastero, asignado a pelotondog of war 11es que han estado juntos por años, hermandades de combate muy unidas que consideran a los recién llegados, especialmente a los guías de perros con un alto grado de circunspección. Su trabajo consiste en acompañar a ese pelotón, para despejar el camino a través de territorio hostil para sus compañeros. Pero por amigable que pueda ser, José sabe que es natural que se pregunten: ¿Éste chico es bueno? ¿Va a encajar? ¿Cómo va a responder en ese primer tiroteo?. En este momento (agosto de 2011) la misión declarada en Sangin es asegurar los 320 metros de altura de la presa Kajaki, para no dejar a los Talibanes volarlo e inundar el valle de Helmand. Los infantes de marina del Tercer Recon, en grupos de una docena más o menos, se turnan para perturbar al enemigo. A José y a Zenit se les pide para acompañar prácticamente cada misión. Cada vez que Él y Zenit van más allá del alambre que marca el perimetro seguro, van marcando camino libre de explosivos junto con un Marín que lleva un detector de metales, haciendo el primer objetivo de Zenit, recorrer el área para detectar cualquier olor de nitrato que pueden indicar un AEI. Y cada vez que se le llama, no importa cuán agotado que esté, José siempre dice sí.dog of war 8
Tal vez hay un pequeño chip en el hombro de José, o tal vez él siente que hay mucho que demostrar (a sí mismo, a los marines del Tercer Recon, y a su familia al regresar a su casa) Tal vez sólo está cumpliendo con su trabajo. O tal vez lo que necesita sólo es encontrar la calma de cualquier duda que alberga acerca de su capacidad (y la de Zenit) para hacer el trabajo.

En éste específico lugar, la amenaza es palpable.

Sangin está llena de AEI, y lleno de combatientes enemigos escondidos detrás de paredes de barro. Es aquí donde las fuerzas Británicas, antes de salir de Sangin por completo en 2010, perdieron más de un centenar de soldados. Ha sido un cementerio para muchos, y un lugar donde numerosos soldados americanos han recibido lesiones deformantes. Esto es en lo que un manejador de perros intenta no cavilar: el riesgo, asociado con la necesidad de encontrar bombas y con posibilidad de perder alguna.
En la base, en ocasiones se oye a la distancia, a algún aldeano desprevenido, alejarse corriendo como una cabra desatada. A veces la gente llega frenética con un niño herido hasta Alcatraz en busca de ayuda médica.
La reciente noticia sobre dos manejadores de perros, compañeros, Jeremy y Jasco, en este despliegue, que ha salido mal. Ambos fueron volados, perdieron sus piernas. Jose es claro: Él prefiere morir antes que perder la extremidad o alguna parte del cuerpo vital. Lo que hace es alejar los miedos, eso es lo que José hace ahora, lo que ha hecho en los últimos dos años: “Entrena con tu perro, haz tu parte, y deja el resto al destino”.

dog of war 7A la mañana siguiente, el 28 de agosto, el Tercer Recon sabía que los Talibanes no han perdido tiempo. Alcatraz se encuentra en un lugar fuera en los campos de maíz, no muy lejos de un cauce, por lo que los artefactos explosivos improvisados se plantaron en por doquier. “Sabíamos que alguien tenía que ir y dar el golpe de ésa misión” el Sargento Ryan Mulrooney dijo después “Cada día algo volaba en pedazos, Sabíamos que ir allí era un movimiento bastante arriesgado”.
Así que por primera vez desde el despliegue a Afganistán, José se pone su ropa interior hecha de material Kevlar para evitar las lesiones genitales, y pone su cámara en el casco con la esperanza de documentar su primer hallazgo. Luego pone una inyección vía intravenosa a Zenit para mantenerlo hidratado en el calor. El equipo se mueve a las 10:00 de la mañana y José  supone que ya están a 120 grados. Los Marínes avanzan por la colina lentamente, y luego, cuando es golpeada la carretera 611, José se siente una oleada de adrenalina. Su boca se seca, pero no importa, a cada momento habla para orquestar a Zenit, como buen manejador que es. El equipo se desvía a través de maizales para evitar el camino, hasta que lleguen al cauce que corre paralelo a la autopista, ocho pies de profundidad y tres metros de ancho, vacío de agua. José guía a Zenit de orilla a orilla. Mulrooney, trabaja con el detector de metales, y dice en voz alta: “Creo que tengo uno aquí.” dog of war 13José se acerca, mira a la tierra suelta con un alambre mostrando, ve a Mulrooney con una sonrisa, y le dice: “¡Si!”. El líder del equipo es notificado. José avanza y descubre otro dispositivo, y señala al equipo. Sintiendo un patrón, envía a Zenit hasta el otro lado del cauce, donde el perro se queda inmóvil, mueve la cola, con la nariz olfateando. El cambio en el comportamiento marca el lugar. Después de casi un centenar de días aquí afuera, encuentran su primer artefacto explosivo improvisado, todos, como equipo. En su mente José quisiera lanzar cuando menos cinco palabras, sólo deja escapar un mando medio ahogado. Los entrenadores siempre dicen, “la emoción se ejecuta a través de la correa” José sabe que tiene que mantener la calma, mantener a Zenit concentrado, pero ¿Cómo puede no estar agitado? El líder del equipo es notificado de nuevo. José y Zenit continúan bajando al cauce en el calor mortal.
Las ampollas abajo la piel del  pie de los soldados, la formación lenta en los demás pasos, usando la crema de afeitar para marcar lugares seguros. Así como así, tres en una fila. El lecho del río está lleno de explosivos pero ¿dónde está la próxima? con esa pregunta, la euforia de José bajo el peso del deber. Él y Zenit son los responsables de encontrarlas…

Zenit es un pastor alemán de 78 libras, es un amante de la pelota. Nació en Halloween de 2007, fué criado por un contratista privado de la ONU en Europa, que le dio su nombre extraño (que pronunciado es: ZEE-nit), pero José nunca lo ha pronunciado como es. Al haber superado una serie de pruebas médicas, Zenit fue adquirido por el Ejército de Estados Unidos justo después de su primer año, fue enviado a la perrera en la Base Aérea Lackland en San Antonio. Los perros de trabajo son inicialmente entrenados por el escuadrón de entrenamiento 341° en “el Edificio de unidad, desarrollo, agarre y la estabilidad ambiental y social”, según el Departamento de Defensa. Los días son regimentados, los perros son liberados sólo después de haber cumplido con en las horas asignadas para: la alimentación y el agua, el ejercicio y el entrenamiento. Es durante éstas sesiones que los Maríns pueden 1avaluar el potencial de los perros para determinar en qué trabajo se desempeñarán mejor; patrullaje, detección o rastreo. A los Maríns les puede pasar mucho tiempo encontrar al perro indicado, tan sólo Zenit duró 13 meses en la perrera. Porque los perros tienen poca capacidad para llamar la atención, su lecciones habrían durado hasta una hora o dos cada día, la capacidad de algunos es tan corta como de tan solo tres a cinco minutos. Pero en los cursos que terminó, Zenit fue certificado para la detección de explosivos y la patrullaje.
Sin embargo, cuando Zenit tenia dos años fue finalmente emparejado con José en Okinawa, Japón, en 2010, el perro era todavía mucha materia prima. Habiendo aprobado el despliegue con su perro anterior, José sintió una presión extra para tener éxito con Zenit. No todos los perros militares son adecuados para el combate. Algunos no soportan el calor o se agitan o alteran por los sonidos de disparos o explosiones, incluso después de que son neutralizados a ellos en el entrenamiento. Algunos son demasiado apegados, demasiado perezosos o demasiado juguetones. Cada perro tiene su carácter particular, peculiar, que los hace únicos. Pero hay ciertas razas a las que generalmente les va mejor que a otros en el campo de batalla, como los pastores alemanes, labrador retrievers y sobre todo el Pastor Belga Malinois, que se caracteriza por ser valiente, impulsivo, y capaz de soportar el calor.
Pero lo que funciona en un entorno dado, a muchos no les funcionan en otro. La historia sugiere que cada situación de la batalla pide su propia raza y táctica. Benjamin Franklin dog of war 14alentó el uso de perros contra los indios locales. “Será una excelente táctica para confundir al enemigo” escribió, “Y muy útil. Fue el método que usaron los españoles; Bullmastiff contra los nativos”.

Durante la segunda guerra, a partir de 1835, los militares estadounidenses comenzaron a utilizar sabuesos criados en Cuba para realizar un seguimiento de los indios en los pantanosde Florida. Durante la Primera Guerra Mundial ambos lados utilizaban a decenas de miles de perros como mensajeros. En la Segunda Guerra Mundial los Marines Americanos desplegaban perros en las islas del Pacífico para olfatear posiciones japonesas. En Vietnam se utilizaron un estimado de 4.000 perros para dirigir patrullas de la selva y salvar muchas vidas. dog of war 15
En las guerras en Afganistán e Irak, el ejército estadounidense tenía una fuerza de Perros de Trabajo más o menos 2.500, Algunos han regresado al País como héroes por derecho propio: como Cairo, un pastor Belga Malinois aclamado por su trabajo para localizar y someter, junto con el equipo de Marínes que capturó y acabó con Osama Bin Laden. Y Rex, un Pastor Alemán y su entrenador, Mike Dowling, escribió un libro donde narra el combate de sus hazañas terribles en Irak, diciendo: “Fue Rex quien me dio la fuerza para levantarme y seguir adelante.”

Este vínculo ancestral entre el hombre y el perro es la esencia de nuestra fascinación por estos equipos: La dependencia humana de los perros, de los animales con superiores sentidos (hasta 100,000 veces más alerta a los olores que los humanos. La seriedad del empeño hombres-servicio, en contraste con la alegría de los perros sin prestar atención a estar en la caza o en el juego. La abnegación y lealtad del perro y manejador de atravesarse en el camino del peligro para salvar vidas, aunque sólo uno de ellos sabe el riesgo que ello conlleva.
La imagen del perro y el Marin muchos la pueden imaginar como Lassie y Timmy, sin embargo, no son del todo exacto. En general, la burocracia militar se refiere a un perro de trabajo como una pieza de equipo, algo que José entendió la primera vez que vio Zenit con el ID N103 tatuado en la oreja. Después de sus sesiones de entrenamiento en Okinawa, José siempre regresó a Zenit a su perrera, según el protocolo, y él sabía que era vital establecer que El era Alfa en todo, sobre todo en acción. “Los perros son como niños pequeños”, dice el Marin Sargento de Artillería Cristopher Knight, quien entrenó a José y Zenit en la Provincia de Yuma, Arizona.  “necesitan que se les diga qué hacer. Ellos necesitan saber qué es lo que deben de hacer (como las funciones primarias de comer, beber y conducirse) hay que cuidar de ellos. Dos betas no sabrán que hacer, Uno debe ser el alfa, y éste debe ser el manejador”.

             La verdad era, hasta Afganistán, y ese día de agosto en 2011, que José habría repetido la línea del partido. su Zenit pisara un explosivo y muriera. José estaba bastante seguro de que no hubiera derramado una lágrima entónces.  Era una relación estrictamente profesional y lo necesita para permanecer de esa manera. Si Zenit hubiera volado, José tendría que empezar de nuevo con otro perro.

           La vida de José Armenta fué difícil. Su familia vivía en el Este de Los Ángeles, donde sus padres estaban afiliados a pandillas y se separaron cuando José era joven. Su madre, que era de ascendencia puertorriqueña, se preocupaba por los niños lo mejor que pudo; su padre, de origen mexicano, llegó y se fue. Uno de los primeros recuerdos de Jose es del accidente de coche que le perdonó la vida a él, pero mató a su hermana pequeña. Tenía cinco años; ella cuatro. El alquiler era a menudo con retraso, y a veces su familia saltaba de una casa a otra, de una a otra escuela, estuvo en 15 en total. Él siempre era el chico nuevo, el forastero. En la secundaria vivió en garaje de su casa. En el arranque de juventud se unió una banda de metal pesado, donde él tocaba la batería. Llevaba el pelo en una moha y perforó su nariz. Pero hasta los extremos de la rebelión José era relativamente manso: en el garaje, bebiendo cerveza, fumando cigarros, jugando videojuegos. Vivir en ése mundo y ser aspirantes a mafiosos violentos, de tiroteos al azar, de tráfico de drogas, era algo de que quería escapar. Lo que más deseaba era lo contrario de ese mundo: Él quería ser un infante de marina.
dog of war 17En julio del 2007, a los 18 años, se alistó y se encontró en el campamento Pendleton. Habiendo crecido sin raíces y sin religión, inmediatamente sintió el amor con el sentido militar de la tradición y el ritual. Fue apodado “calcetines” por su ropa de civil, pantalones cortos y calcetines hasta la rodilla. Al graduarse del campo de entrenamiento, firmó a la base estadounidense en Okinawa. Como un destacado de la clase, también se le ofreció la oportunidad de ir a Lackland para comenzar la formación como un adiestrador de perros. José siempre había amado a los perros. Durante su errática educación, ellos fueron su balance. Tuvo varios; un dálmata, un Pit Bull, un pekinés, y un Chow Chow llamado Bandit, legendario por haber mordido a un amigo en la parte posterior. Pero José entendió que el perro militar era distinto, era un instrumento que tenía que manejar, al igual que un técnico tenía que entender el sonar en un submarino o el operador de un Drone tuvo que aprender a controlar el sistema del Predator (avión no tripulado).
Los militares, con sus bordes afilados y la disciplina inflexible (Lo que le estaba salvando de las calles y la vida de sus padres) Parecían un poco más humano esos momentos, en los que se premia a un perro acariciandole, lo que resulta un agasajo al perro. Pensó al instante le encantó el trabajo, también se inspiró en su objetivo más elevado. Una bomba encontrada en el campo de batalla, éso podría ser igual a varias vidas salvadas.
La primera impresión que José tuvo fue que Zenit parecía demasiado dulce y un poco feroz, todavía lleno de energía, un cachorro. José ya había manejado un perro, un Malinos, pero estaba dispuesto a probar un pastor Alemán y escogió a sí mismo a Zenit. Un nuevo perro de trabajo con los Maríns aprende a buscar artefactos explosivos improvisados ​​en pasos pequeños y graduales. dog of war 18Después de dominar la obediencia básica, los perros se les enseña a reconocer una serie de olores asociados con explosivos, incluyendo nitrato de amonio, que se utiliza en la mayoría de los AEI en Afganistán.
Entonces comienzan a practicar un ejercicio conocido como “la observación de aves” que está diseñado para permitir que el manejador dirija los movimientos de los perros a distancia. Primero un manejador desata el perro y da las órdenes de que se mueva hacia un oculto “lanzador de aves” una catapulta a control remoto cargado con una pelota de tenis. La adhesión a los comandos de voz y señales de mano es crucial, a menudo logrado duramente, no es nada fácil. Cuando el perro se acerca a el lanzador, el manejador lo activa, y las pelotas son lanzadas como cohetes en el aire. El perro la persigue y devuelve la pelota al manejador, que alaba y da acaricia al perro.
dog of war 19Como el perro mejora en seguir instrucciones, el manejador sube de nivel; oculta artículos perfumados con diversos tipos de imitación de materiales explosivos en el terreno circundante, para que el perro los localice. Por el constante movimiento del manejador en difundir olores cerca y lejos, el perro se convierte en experto en la búsqueda de grandes áreas y alerta el manejador sobre todo lo que huele a un explosivo.
Luego sube de nivel y no hay lanzador de aves, con pelotas de tenis, sólo objetos los olores. Después de encontrar a cada uno de los artículos ocultos, se llama al perro de regreso y es premiado. A éso se reduce el proceso de aprendizaje/entrenamiento de un perro. A la hora de la búsqueda de AEI el perro lo toma como un juego, a identificar un aroma y obtener un premio.
Zenit era un buscador motivado y un compañero perfecto. En el otoño de 2010 fue seleccionado el para el despliegue y enviado a Yuma Provincia de Ground por tres semanas, el campo de entrenamiento solidifica del todo la relación un manejador y perro, y deben mostrar que están listos para actuar en zona de guerra, hay una prueba final para demostrarlo; en un pueblo Afgano falso, el manejador y perro deben buscar y encontrar en una complicada formación, los “Artefactos Explosivos” o AEI falsos que les han colocado y escondido. Algunos son perfumados para que el perro los pueda encontrar. Otros son sin perfume, los dejan expuestos para que el manejador los detecte. Si juntos encuentran más del 80 por ciento, la pardog of war 16eja recibe la aprobación final para ir “Al campo de batalla”.

“José era como una ratón del Este de Los Ángeles cuando él entró en el cuerpo”, dice uno de sus supervisores, el Sargento Alfred Nieto. “Pero él y Zenit realmente sabían lo que estaban haciendo, eso no estaba en duda. Creo que crecieron mucho juntos”.
Después de pasar el curso de formación en Yuma, en ambas fronteras, un transporte pasó y los llevó una noche en Alemania, y luego volaron con los Maríns a una base principal, al Campamento Leatherneck, en Afganistán. Desde que José y Zenit fueron enviados a Alcatraz. Hubo un momento en el que estaban en una aldea afgana de ficción en el desierto de Arizona, al día siguiente estaban en uno de verdad, en la provincia de Helmand, por su cuenta.

….Tres meses más tarde, están en el lecho de un río, un cauce fuera de Sanguin rodeado de artefactos explosivos improvisados. Los hallazgos son de tiro rápido, oscilando entre Mulrooney y José y Zenit, “aquí tengo uno, sí”. Dos años de entrenamiento con su perro, tres meses en el país, todos los días con Zenit a su lado, comer, empacar su equipo, trabajando, esperando, sacando a Zenit a media noche para hacer pipí y popo en el lugar designado, y de repente, toda, su vida como soldado y manejador de perros, y esforzarse para ser un mejor humano, se comprime en 15 minutos y 60 metros.
José cree que está sobre el patrón, sobre la línea al fin. Parece que los talibanes han enterrado el artefacto explosivo improvisado en los puntos de acceso al rio, suponiendo que las tropas se sentirían más seguros fuera de la vista hacia abajo en el cauce seco, que expuestos en los campos abiertos. Todo está sucediendo tan rápidamente ahora. Sólo respira profundo para domar su emoción y mantener la atención. La nariz de un perro generalmente funciona mejor o es más sensible en clima fresco y tranquilo. Pero los olores se vuelven más volátiles a temperaturas más altas, como en éste lugar y el viento puede diluir y dispersarlos sobre un área amplia, camuflando su fuente. Pero hay tiene una ventaja: aquí no hay viento. Aunque es mediodía, todo está completamente seco, y tan caliente que Jose puede sentir gotas de sudor escurriendo hasta sus labios.
Zenit trabaja en la otra orilla, pero atento a las órdenes de José, los oídos prestos, los pies alertas, emocionado también. El perro está buscando por todo el aire, para reconocer esos olores que tiene su “juguete”. ¿Dónde está?. El camino es ancho, va desde el margen del camino hasta el cauce, y Zenit se mueve más allá, sin ningún cambio de comportamiento. José le sigue a una distancia, midiendo sus pasos. Los hombres detrás de ellos siguen a cierta distancia, marcando una ruta libre de explosivos basados en el progreso de José y Zenit.

En el camino José se desvía de la línea marcada y camina como cualquier pequeño paseo. Da un paso, luego otro. Es entónces cuando sucede; la tierra da un rugido ensordecedor que aturde sus oídos.
dog of war 20Cuando abre los ojos, José está acostado sobre su espalda. Todo lo que puede ver es el cielo. ha volado alrededor de 20 pies hacia el cauce. Sabe exactamente lo que está pasando, pero nada de eso tiene sentido. Su boca está llena de polvo, y su cuerpo grita, como si estuviera en fuego, no puede respirar. Mulrooney es el primero en llegar a su lado y corta su chaleco. José sólo puede repetir; “lo arruiné ¿Todavía tengo mis piernas?” y luego: “¿dónde está Zenit” Mulrooney dice: “Estás bien hombre, vas a estar bien” Hay un procedimiento aquí cuando alguien se “tiene” eso es lo que los soldados llaman un éxito como este. Los Maríns aseguran el área; el médico pone una venda y un torniquete en la cintura para detener la hemorragia; El “cristo” llama a un helicóptero; y todo el mundo trabaja para vencer a la “hora de oro”, es el plazo en que los esfuerzos militares trabajan para conservar a un soldado herido en el campo de batalla, para aumentar sus probabilidades de supervivencia.
Pero el helicóptero más cercano ya está llevando a otro marín herido fuera del área y tarda dos horas en llegar. José ha perdido mucha sangre pero, de alguna manera se mantiene consciente, preguntando de nuevo por Zenit. El perro, inicialmente estaba a 20 pies de distancia de la explosión, sabe que algo estaba mal. Zenit se acuesta junto a José, con las orejas puestas en la cabeza, y pone sus patas sobre José. Se mantiene ahí, como todos los que trabajan para salvar la vida de José antes de que llegue el helicóptero. De acuerdo con el protocolo, tanto guía y perro son cargados a bordo y trasladados desde el lugar.

UNA LUZ LEJANA, José recuerda, recuerda dejarse llevar hacia ella, sintiendo que el cansancio lo vence. En camino ya en el helicóptero, recuerda sentir a Zenit cerca, recuerda que pensaba qué sería de sus tres hermanas y hermano menores (que nunca tuvieron un ejemplo a seguir, se pregunta si sería digno de ello) su prometida, ¿Cómo lo tomaría?. Y de su hermana fallecida ¿Estaba a punto de encontrarse con ella?. Recuerda volverse de la luz y siente como si su cuerpo se sacudiera el sueño y como vuelve enteramente a su cuerpo. Lo que seguía no era para nada fácil.
Despertó en Alemania, y diez días después despertó nuevamente en el Hospital Walter Reed. Había sobrevivido 12 operaciones. Lo movieron al Centro Medico Naval de San Diego. Con ambos pies amputados hasta las rodillas, dormía 20 horas al día por mes. Finalmente despertó del todo, hecho trizas, en lo primero que pudo balbucear preguntó por Zenit, sólo para escuchar que no lo había acompañado de vuelta a casa, él habría sido reasignado a otro manejador, según el protocolo. “Estaba furioso” dice José “y celoso, nunca culpé a Zenit por lo que pasó, éramos un equipo, si de alguien era la culpa, era mía. Yo sólo quería estar con mi perro” En varios sentidos se parecían, ambos engranaban perfectamente, hasta que uno de los dos no pudo trabajar ya.

          -De vuelta en Afganistán. Zenit había sido enviado al Campo de Leadtherneck, donde pronto fue llamado para la validación de un probable manejador, pasó por lo que es llamado la prueba de validación, fue con más de 50 patrullas a pie con otras unidades. Encontrando otro AEI (artefacto explosivo improvisado)-.

dog of war 4En casa, en los meses seguidos de las operaciones, José esperó a que sus heridas sanaran, para comenzar a ejercitarse y fortalecer su torso y lo quedaba de sus piernas. Se le habían dado prótesis introductorias sin rodilla articulada, así que tenía que aprender a mantener el equilibrio. Y acostumbrarse a la presión que provocaban en sus piernas. Después de ésas, recibió unas prótesis articuladas, y ahora tenía que aprender a caminar otra vez. La recuperación psicológica es otra cosa, pero era otro asunto desde que tenía a su esposa, Eliana, con la que se casó sólo 6 meses después del accidente, los días antes de éso eran muy pesados. José a los 24, en silla de ruedas en casa, con los ánimos bajos, tratando de adaptarse a su nueva vida “Pasé de ser un incansable luchador, a un chico en silla de ruedas” dice José, “No hay un interruptor en tu mente para volverlo fácil. No estoy seguro de si alguna vez lo será”.
Mientras tanto, José hacía todo lo posible para traer con él a Zenit. “Él era como mi escudo” dice, “toda cicatriz tiene su historia. Y no es lo mismo sin él”. José no era el primero con la constante sensación de vacío, de sentirse incompleto. Algunos Manejadores heridos en batalla, han podido adoptar a sus perros una vez que éstos son retirados. Otros han comenzado con el trámite incluso cuando sus perros aún están activos.
En la Milicia no existe un programa oficial que permita reunir a los perros con sus Manejadores heridos en batalla. Algunos de éstos Manejadores se han encontrado con largos y duros procesos, se han frustrado cuando más necesitan calma.
Para José, el trámite y proceso fué de algunas llamadas, papeleo, meses y meses de impaciente espera. Mientras, Zenit es enviado temporalmente a la Planta de Combate Aéreo de los Maríns en el Centro de California. Haciendo más larga la espera.

Finalmente en julio de 2012, después de que aprobaron la adopción en la Marina, José y su esposa manejaron 3 horas hasta la base. José se acercó lentamente a Zenit en su silla de ruedas, la respuesta de Zenit fue cubrirlo con húmedos besos “No podía dejar de sonreír” comenta José “Por muchos días, ahora mismo sigo sonriendo. Es como el comienzo de una nueva vida”.

EL OCASO EN SAN DIEGO. José, sentado en la piscina de su casa, bebiendo cerveza, descansando de sus prótesis por un momento, arroja la pelota para Zenit. dog of war 5El perro se adaptó inmediatamente a comer filete de carne y dormir en su colchoneta en cuanto llegó. José lo consiente como nunca. El Pastor Alemán se ve lustroso, su capa color sable destella con el sol, persigue feliz cada lanzamiento de pelota con sagaz entusiasmo, devuelve la pelota a José, quien lo recibe con su palmadita y su “Buen chico”. Hace ya mucho de la guerra, sin embargo ésta siempre estará presente. “Por mucho tiempo me afligía por aquél día” se lamenta José “Pensaba qué no pude hacer diferente. Creo que el explosivo fue un fragmento que estaba fuera del área donde Zenit buscaba, o tal vez estaba enterrado muy profundo. Como dicen, ningún perro es cien por ciento certero”.dog of war 3
Por más de un año después de aquel día en el cauce, José tuvo que aprender a caminar con sus nuevas piernas. Trabajó duro por muchas horas a la semana. “Siempre bromeaba, y mantenía su actitud optimista” Dice su Físico Terapeuta, Dawn Golding “lo podías escuchar cantando su música motivacional en el pasillo”. “Una ocasión, cuando fuimos a cenar alitas, un niño que observaba mis piernas de metal y plástico me preguntó si yo era un Transformer” ríe José y continúa, “Para nada, esto es lo que ocurre cuando no comes tus vegetales” y se retira José con una gran sonrisa.

          Ahora, José está aprendiendo a navegar y esquiar, ha hecho excursiones a Colorado y Alaska. Trabaja atendiendo en ventanilla, en la Policía Militar de las 4 a.m. a la 1 p.m. Luego vuelve a casa, con su esposa que está reciente en cinta, y lleva a Zenit a la playa “es mi callado compañero por éstos tres mundos; La persona que fui antes de Afganistán, quién fui ahí, y la persona en la que me convertí después”, “Bromeo sobre cuando muera, digo que lo disecaré y lo pondré junto a mi cama. Pero la verdad es que ni siquiera lo puedo imaginar, no sé cómo lo voy a superar”

          José Armenta; hermano, esposo y muy pronto padre, alza el brazo tomando vuelo y lanza la pelota, que arquea hacia el basto cielo azul como una vana esperanza, antes de que sea tomada por la boca de Zenit y devuelta a su maestro.

 

Fuente: Revista National Geographic, edición Junio/2014.

nogah

 

20.06.2015 | en Temas | por admin | 0 Comentarios | etiquetado con , ,