LA MEDICINA CANINA EN LA HISTORIA

                Cuando los seres humanos se asociaron con el perro se preocuparon por sus enfermedades, pues estos animales brindaban una ayuda insustituible para sobrevivir en aquella remota época, por tanto, es muy probable que el hombre primitivo haya aplicado remedios y realizado ritos para sanar a los canes que adolecían de algún padecimiento, desarrollado una incipiente medicina canina.

Pasarían milenios antes que surgieran especialistas en la atención médica de los perros. Una de las referencias más antiguas que existen a este respecto, es el pápiro de Kahun (1750 a. C.) que incluye entre otras cosas la descripción y tratamiento de algunas enfermedades de los canes. Asimismo, explica cómo sanar fracturas, hacer castraciones, llevar a cabo fricciones y cauterizaciones, así como los rituales necesarios para que el animal recupere la salud.

Por otro lado, la rabia ha sido profusamente estudiada y descrita desde hace miles de años. En la antigua Grecia, Hipócrates (460-370 a. C.), detalló la influencia del medio ambiente en su desarrollo y Demócrito (460-370 a. C.), describió con precisión dicha enfermedad en el perro. Más tarde, Aristóteles (384-322 a. C.), la menciona en su obra Historia Animalum, diciendo cómo afectaba también a la especie y cómo se contagiaba a través de la mordida de animales rabiosos. En un intento por impedir el contagio, los griegos y los romanos, cauterizaban esas mordeduras.
Siglos después, Plinio el Viejo (23-91 d. C.), en su Historia Natural menciona una raíz que dice ser efectiva para curar la rabia. Y tanto él como Columela (4-70 d. C.) en su tratado De re Rustica, recomiendan algunos remedios para evitar el mal en los perros.

EDAD MEDIA    
En Europa apenas si se tenían nociones de la veterinaria, en cambio en el mundo árabe, en esa misma época se curaban efectivamente varias enfermedades de los perros y de muchas otras bestias. Incluso eran intervenidos quirúrgicamente con el instrumental adecuado y controlado y controlando el dolor. La medicina veterinaria estaba muy avanzada en las tierras conquistadas por el Islam. MEDICINA VETERINARIA EN LA HISTORIA
Poco a poco se fue avanzando el conocimiento de los canes y a fines de la Edad Media aparece una obra extraordinaria, creada entre 1387 y 1388 por Gastón Phoebus, conde de Fóix El libro de la caza, en donde explica detalladamente la forma de cazar a diferentes especies animales y por supuesto, a los perros utilizados en la actividad cinegética, indicando cómo mantenerlos en las mejores condiciones y haciendo hincapié en su alimentación y en el estado óptimo de sus perreras.
El libro está ilustrado con maravillosas escenas de las diferentes etapas y tipos de cacería, pero entre todas ellas, destaca una en la que se puede observar los cuidados que se les brinda a los perros tras un arduo día de trabajo. En la estampa aparecen nueve servidores y ocho perros. Tres de los sirvientes están revisando al mismo número de canes, uno examina los costados de un gran perro de color rojizo y orejas colgantes, otro explora la cabeza de un perro blanco de pelo un poco largo, y uno más registra las patas de un elegante lebrel. Un criado está vendando la pierna de otro hermoso lebrel,  mientras que un mozo observa y lava la herida de un ejemplar de tipo molosoide. Mientras tanto, un individuo parece estar cociendo una herida en la pata delantera de otro moloso y el mismo tiempo un personaje inspecciona el hocico de un perro lupoide. Además se puede ver algo aún más interesante: dos servidores lo obligan a abrir el hocico a un perro grande y de orejas colgantes, al parecer para darle algo a beber por la fuerza.
Esta magnífica y elocuente imagen es una prueba fehaciente de que en esa época en Europa se tenían nociones de cómo atender a estos valiosos animales. Pero Phoebus también recomienda en su obra, que se cuente con un ligar abrigado para los canes que vuelven de una cacería, que las perreras estén ubicadas en un lugar soleado, que tengan abundante paja limpia, que los animales sean bien alimentados, que siempre cuenten con agua limpia y que sean lavados y cepillados a diario. Todo ello para mantenerlos sanos. También menciona que es muy conveniente que los perros tengan acceso al pasto verde, ya que su consumo los ayuda a mejorar la digestión.
Por si todo esto fuera poco, en aquellos días los nobles ordenaban que un sirviente durmiera con los perros para evitar las peleas y para cuidar con esmero a los animales que estuvieran enfermos. Algunos tratados de aquel tiempo recomendaban baños en el mar para aliviar algunos padecimientos.

RENACIMIENTO

En esta época se rescata parte de la antigua sabiduría y gracias a la imprenta, se difunden por el viejo continente textos medievales que tenían que ver con los perros de casa. Muchas veces estos escritos incluían recomendaciones para mantener la salid de los perros u remedios para aliviar algunas de sus enfermedades. Buen ejemplo de ellos es un libro redactado en el siglo XIII por un monje franciscano llamado Flanvil. Este texto a principios del siglo XVI se tradujo nada menos que a diecisiete idiomas y tuvo una enorme difusión en todos los países europeos.
MEDICINA VETERINARIA EN LA HISTORIA 1                Poco antes, en 1492, se había publicado en Francia una obra llamada libro de los perros de caza de Guillaume Tardif y para 1561 se publicaría en alemán y luego en italiano, Venaria, de Jacques des Fouilloux. Ambos tratados proponen diferentes curas para las dolencias más comunes de las dolencias más comunes de los perros dedicados a la actividad cinegética. Pero sería en 1590, cuando apareció en Inglaterra la interesante obra Selección, higiene y enfermedades del perro de George Terbuville, un libro mucho más específico sobre la zootecnia y medicina canina.
En las décadas que siguieron fueron apareciendo más escritos que abordaban el tema de la medicina aplicada al perro. En Londres, apareció en 1613, un libro de Thomas Spackman sobre la rabia y en Bolonia, en 1672, se publicó un libro cuyo larguísimo título parece en sí mismo un compendio, se trata de La caza con arcabuz: con la forma de amaestrar bracos, y cuidarlos de muchas enfermedades; de conocer la diversidad de las aves… de Vita Bonfadini.
Por aquellos días, Regnier de Graaf (1641-1673) realizó importantes investigaciones sobre la digestión y el metabolismo del perro. Por otra parte, una de las primeras inyecciones intravenosas aplicadas a un perro la realizó Segismund Elsholtz en 1665, tal como se ilustra en el libro Clysmatica Nova. A esta época pertenecen diversas representaciones artísticas en las que se puede observar la atención brindada a los perros enfermos por los especialistas en su majeño.

MODERNIDAD

                Entre los siglos XVI y XVII que adquirieren gran relevancia los estudios científicos sobre el perro y todos estos conocimientos se fueron acumulando hasta que, a partir de la segunda mitad del siglo VXII, surgen las primeras escuelas de veterinaria en Europa. La primera de ellas en 1762 en Lyon, a la que siguieron las de Viena en 1775, Hannover en 1778, Desdre en 1780, Milán 1789, Berlín y Madrid, ambas en 1792.
La escuela de Londres fue creada en 1791 y entre su personal se destaca un joven llamado Delabre Blaine (1770-1845), quien contaba con amplios conocimientos de anatomía, fisiología y patología, además de ser un excelente dibujante. Todo ello lo debía al hecho de haber trabajado con el Dr. Haighton del Hospital Borough, quien a su vez investigó el sistema nervioso del perro y estaba interesado en el manejo del dolor.
Posteriormente, Baine se estableció en Sussex y atendía con gran éxito a los perros de la localidad, dedicándose con esmero al estudio de las enfermedades de este canino, por lo que es considerado el pionero en esta especialidad. Sus investigaciones sobre el moquillo canino lo llevaron a publicar en 1800 el libro descripción concisa sobre el distemper en perros: con una descripción del descubrimiento de un remedio eficaz para ello, que incluía todos sus conocimientos al respecto y que tuvo gran aceptación. Escribió varios más, y entre ellos destacan un tratado doméstico de las enfermedades de caballos y perros, además de Patología canina.
En Oriente también se adelantaba en medicina veterinaria, de la que, por supuesto, se beneficiaban los perros. Sin embargo se conoce poco en occidente sobre su estado y las curiosas formas de mantener sanos y aliviar a los canes enfermos. A este respecto son interesantísimas las recomendaciones que hacía a la emperatriz Tz’u-hsi (1835-1908) de China, una especialista en la crianza del Pekinés: “Deberá comer aleta de tiburón e hígado de zarapito, pechuga de codorniz, té o leche de antílope y caldo de nido de golondrina. En el caso de que enferme se le deberá untar con la grasa clarificada de la pierna de un leopardo sagrado y darle de beber una cáscara de huevo de zorzal, llena de jugo de guanábana mezclado con tres pizcas de cuerno de rinoceronte pulverizado…”

                Hoy en día, gracias a los adelantos científicos y tecnológicos que la humanidad ha alcanzado en las últimas décadas, y debido al gran amor que muchas personas sienten por sus canes, la medicina especializada en los perros no conoce límites, pies en ellos se utilizan los mismos métodos diagnósticos y los tratamientos que en los seres humanos. ¡Enhorabuena!

 

Entrada sacada de la revista Animales de Comprañía, año 16 número 183. del MVZ. Luis Fernando De Juan Guzmán.

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11.08.2017 | en Temas | por admin | 0 Comentarios | sin etiquetas